Adrià Machín Blog de autor

EL MENSAJE DE TU NOVELA Y SU IMPORTANCIA

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No a todo el mundo le gusta leer. Alguna vez me he preguntado como es posible que exista gente que adora, ríe, llora y se emociona con palabras escritas y el mensaje del libro mientras que otros lo único que ven son mareantes líneas llenas de texto cuyo único objetivo es robar su tiempo. Es como si ambas personas estuvieran leyendo un libro distinto. ¿Por qué a mucha gente sí?

Existen muchísimas razones por las que alguien pueda detestar la lectura. La mayoría han pasado por la traumática experiencia de tener que leer los grandes clásicos en su época de estudiantes. Personalmente nunca he tenido este problema, pero puedo comprender gran parte del rechazo que sienten estas personas. Los clásicos están muy bien. Se deben estudiar, comprender su mensaje y entender el contexto en el que fueron escritos, pero es probable que un adolescente no lo trague. La mayoría son obras pesadas, largas, y sobre todo, escritas en un estilo muy poco contemporáneo. Incluso las adaptaciones que a veces nos daban para leer de las obras originales resultaban aburridas. La historia de un niño que hace de lazarillo para un ciego del siglo XVI puede tener un gran valor histórico y humano, pero con 15 años puedo asegurarte que tus preocupaciones son otras.

Ahora bien, ¿por qué estos libros se han convertido en clásicos? Algunos son insufribles, pero la mayoría comparten varias características. Puede que fueran los primeros en plantear una idea. Quizás retrataban bien la sociedad de la época o simplemente su ambientación era tan sublime que resultó imposible que no calara en el corazón de sus lectores.

Sin embargo, hay algo más. Más allá del contexto histórico de cada uno, todos estos clásicos tienen algo que decir. Puede sonar obvio (porque en parte lo es), pero los autores y autoras de estas grandes novelas escribieron por una razón. Escribir por escribir está muy bien, es un ejercicio de mente extraordinario, pero no está de más tener un objetivo. Recuerdo cuando, después de acabar mi primera novela, mi profesora de lengua española me preguntó cuál era el tema de mi libro. Tenía una historia, mis personajes y un mundo relativamente interesante, pero en ese momento me dejó indefenso. Había hecho algo terrible, había escrito una novela sin tener nada que decir. No me siento mal por ello, por algún lugar se tiene que empezar y gracias a ello aprendí a estructurar y crear, pero aquel comentario me dejó pensando. Una historia sin mensaje es una historia vacía.

Puede parecer una tontería, pero hasta los cuentos infantiles tienen algo que decir, una moraleja que deja al lector pensando. El mensaje de una historia es importante, y sin embargo, encontrar un tema del que hablar no es tan fácil como parece. Yo mismo me he visto buscando en los grandes problemas de la humanidad cuando, a veces, lo más simple es también lo más efectivo.

El tema de tu historia no debe limitar tu capacidad de creación. Historias completamente distintas en mundos dispares como la noche y el día pueden hablar de lo mismo. No hay ninguna necesidad de hablar sobre cosas complejas, pero las historias deben tener algo, una chispa personal. «El Señor de los Anillos» no podría ser más distinto a «Harry Potter», pero en esencia ambos hablan de lo mismo; la eterna lucha entre el bien y el mal. Es un tema clásico, pero eso no lo hace peor. Son flexibles y sobretodo, muy útiles. De hecho, existen unos cuantos temas aplicables a casi todas las historias. Pueden sacarte de algún apuro. Según «The Guide to Writing Fantasy and Science Ficition» por Philip Atlas (libro que recomiendo para los interesados) algunos de estos son:

  • El verdadero significado de…
  • La corrupta influencia de…
  • La vital importancia de…
  • El indudable poder de…
  • La eterna lucha entre…

Estos cinco temas sirven para fundamentar casi cualquier historia, son universales. Son mensajes que llegan a todas partes. De la misma forma, el tema de tu historia puede surgir de formas totalmente distintas. Imagina que decides hablar sobre la inevitabilidad del destino. O que decides explorar otros temas menos universales pero igual de actuales, como el machismo o la homofobia. Estos temas son distintos y pueden tratarse de formas muy creativas en los mundos fantásticos o de ciencia ficción.

Y con este truco (si es que se puede llamar así) lo dejo. No ha sido una entrada muy extensa, pero tampoco tenía, valga la redundancia, mucho que decir. En resumen, que tus historias no estén vacías. Que hablen del amor, de la muerte o la superación, que estudien el aprendizaje del héroe o heroína a través de su viaje, pero nunca, nunca, escribas una historia vacía. Lo hueco no conecta con nadie.

¡Nos vemos!

Sobre el autor

Adrià Machín

Soy un escritor en ciernes con ganas de compartir mis experiencias. Me gusta escribir fantasía y ciencia ficción.

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