Adrià Machín Blog de autor

LA FANTASÍA, análisis y géneros

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En las anteriores entradas la fantasía se ha interpuesto casi siempre por delante de la ciencia ficción. Existe una razón, y es que no puedo evitarlo.

Puede parecer obvio, pero para escribir debes leer. Y no solo aquello que te gusta, cualquier cosa que caiga en tus manos merece la pena ser leída, aunque solo sea una lectura en paralelo. Nunca puedes saber de donde puede salir una idea brillante (en realidad sí, y de hecho, no es tan difícil) que pueda llevarte a tu siguiente gran historia.

Existen muchísimos géneros literarios, pero yo tengo un interés especial en dos de ellos. Uno es la fantasía; el otro, la ciencia ficción. Ambos son titanes. Subgéneros tan grandes de la ficción que muchas veces los consideramos géneros que merecen su propio apartado en las bibliotecas y librerías. Sus brazos abarcan tanto que puede resultar difícil saber donde empiezan y donde acaban. Son, dentro de la ficción, los dos pilares que aguantan casi todos los subgéneros.

Existe un pilar más pequeño que sirve de cajón de sastre. El hermano pequeño de la ciencia ficción y la fantasía tiene muchos rostros. Falsos documentales, ficción histórica, novela negra, terror, y en general, cualquier clase de literatura sin ninguna de las características de los dos colosos pero que contienen elementos inventados o distintos a la realidad forman parte de este tercer pilar. La mayoría de clásicos que a todos nos vienen a la cabeza forman parte de este grupo. El Quijote, Los miserables, El Conde de Montecristo, Orgullo y Prejuicio…

«Asesinato en el Orient Express», es, por ejemplo, una novela policíaca inventada. Es ficción, sí, pero el tren donde ocurre la trama no es una nave espacial ni el asesinado aparece hecho una momia porque un vampiro le ha chupado toda la sangre.

Pero no es este el tema del que he venido a hablar. La pregunta ya está hecha, y aunque parezca de respuesta fácil, la profundidad es sorprendente. ¿Qué es esto de la fantasía? Porque, aunque parezca sorprendente, «El Señor de los Anillos» forma parte del mismo género que «Cien años de soledad». Ambos contienen fantasía en mayor o menor medida, y ambos son clásicos reconocidos por el mundo, y sin embargo, los dos libros son completamente distintos. Entonces, ¿qué diferencia un libro del otro?

Es fácil de imaginar. Existen muchísimas clases distintas de fantasía. Todo depende de lo que te interese transmitir en cada momento. A grandes rasgos, la fantasía es aquél género que presenta elementos que rompen con la realidad establecida. Por desgracia esta es una definición bastante abstracta. Podemos hilar más fino. Para ello creo que existe una definición casi perfecta, expuesta por Tzvetan Todorov (teórico literario, filósofo y lingüista búlgaro entre otras) cosas que dice así:

Lo fantástico es la vacilación que experimenta un ser que sólo conoce las leyes naturales ante un acontecimiento al parecer sobrenatural.

Tzevatan Todorov

Esto solo es una diminuto extracto de su ensayo «Introducción a la Literatura Fantástica» pero a nosotros nos sobra. Existen muchas otras definiciones. Esta en concreto recibió críticas por tener un enfoque cerrado en el que algunas novelas o relatos quedaban al margen de que se les pudiera aplicar la frase, pero no somos filólogos, no tenemos por que debatir cuestiones que entran más en el marco de la filosofía y lo históricamente correcto.

Así pues, si la fantasía es lo que uno siente cuando experimentamos lo sobrenatural, la siguiente pregunta que deberíamos hacernos es la siguiente: ¿De que clase de sobrenaturalidad estamos hablando? Paso a paso. Si queremos saber eso, primero tendremos que preguntarnos cuando empieza la fantasía. No es lo mismo una novela escrita hace un año que u cuento milenario. Así pues, ¿dónde surgió la fantasía?

Muchos apuntan al imaginario colectivo, el famoso Poema de Gilgamesh sería uno de los primeros textos con elementos ajenos a la realidad, lo que a su vez influiría a Homero para escribir sus poemas años más tarde. Sin embargo, ¿podemos considerar esos relatos donde dioses y héroes luchan como historias fantásticas? La Ilíada era considerada como una historia real y se tomaban a sus personajes como modelos a seguir. ¿Acaso nosotros cogemos los libros sagrados de las religiones actuales y los leemos como historias de fantasía? En la práctica, hacemos lo mismo que ellos hicieron en su tiempo. Y sin embargo… la fantasía nace con la religión. Los griegos explicaron mediante el mito de Alectrión porque el gallo cantaba por las mañanas. Una historia ingeniosa con inicio, nudo y desenlace.

¿Como se explica esto? La gente necesitaba saber la razón del funcionamiento de las cosas y por desgracia no siempre tenían forma de comprobar aquello que se preguntaban. Lo único que les quedaba era creer aquello que quisieran creer. Es por eso que existen tantos mitos para explicar los mismos fenómenos naturales, todo depende de la cultura que rodeara las personas que se preguntaron algo en particular.

Pero no solo esto, estas historias tenían un objetivo claro, pues sus autores las rellenaban de parábolas y alegorías para transmitir sus enseñanzas. Esta capacidad de encontrar significado en una historia que no es literalmente verdad fue la base de la fantasía moderna.

En la Edad Media, la épica y los relatos de cada pueblo tuvieron como eje mágico la mitología. El medievo europeo fue una época de mezcla, y de ello resultaron las leyendas artúricas, lo que dio pie a que empezaran a aparecer los primeros relatos con elementos sobrenaturales bajo firma de autor. Nosotros las conocemos como las novelas de caballerías. Estas historias recuperaron mitología y relatos anteriores, pero también crearon otros completamente nuevos.

Podríamos citar otras historias de ficción que aparecieron en otras partes del mundo, pero en el fondo, todas compartes más o menos unas características inherentes. En el mundo islámico apareció «Las mil y una noches», célebre recopilación de cuentos tradicionales árabes; Podemos encontrar en la India el «Panchatantra», colección de fábulas usadas para enseñar a los príncipes indios ciencias políticas; en Gran Bretaña el «Beowulf», poema épico anglosajón anónimo que narra la historia del héroe que da nombre al mismo cantar; y así con muchos otros.

El problema de todos estos relatos es discernir en que punto los autores empezaron a escribir por gusto situaciones fantásticas. Me explico. No sabemos cuando un autor escribía lo que creía o añadía significado a propósito a situaciones irreales. Por ejemplo, no sabemos si Sheakspeare creía de verdad en los hechos fantasiosos que describía, pero si que sabemos gracias a un pasaje de Hamlet que el propio personaje se pregunta si la aparición del fantasma es realmente su padre o tan solo una artimaña del demonio. Esta pequeña tontería nos ha introducido a la duda, la incertidumbre que definía Tzvetan Todorov.

Entonces, teniendo en cuenta esto, ¿cuando empezó lo que podemos definir como fantasía moderna?

LA FANTASÍA «MODERNA»

Por desgracia no tengo ninguna carrera en historia de la literatura, así que más allá de lo que investigo poco puedo aportar, pero muchos apuntan a un escritor de hace algo menos de dos siglos como el padre de la fantasía moderna. George McDonald fue autor de numerosos cuentos de hadas y novelas de fantasía, y aunque sus obras han pasado desapercibidas para el público general, sus novelas inspirarían a los grandes escritores de clásicos que si reconocemos mundialmente como C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien entre otros.

Se considera que fue de los primeros en utilizar la fantasía como medio literario para explorar la condición humana. A ver, aquí falta aclarar algunas cuestiones. Antes ya se escribían novelas, pero nunca con el objetivo de explorar la condición humana a través de medios fantásticos. Los cuentos y poemas de antaño exponían moralejas y modelos a seguir que escondían una enseñanza. George McDonald mezcló eso con la literatura moderna.

Y sí, es cierto, este hombre vivió entre 1824 y 1905. Todos sabemos lo que ocurre cundo empezamos a leer cosas de esa época. Esas lecturas no son sencillas. Si cogemos un éxito de ventas actual y lo comparamos con uno de sus libros más famosos, «Fantastes», estaríamos comparando un dodo con un cisne. Ambos son pájaros, sí, y los dos tienen plumas, pero uno es mucho más grácil y entra más por la vista que el otro.

No sería hasta la llegada de novelas de corte más «clásico» (y teniendo en cuenta que estas novelas de las que hablo son posteriores a lo escrito por McDonald resulta irónico) que la fantasía toma más o menos la forma que conocemos actualmente.

CLASES de Géneros

Pero, ay, desgracia divina, no existe un solo tipo de fantasía. Las hay para todas las edades y para todos los gustos. Se pueden clasificar de muchas formas distintas, pero como esto no es más que un resumen, con las más típicas es suficiente. Intentaré dar un par de pinceladas en y añadir un ejemplo en cada una.

  • Fantasía urbana. «Pues resulta que ya no soy taxista. Ahora soy mago». Toma (normalmente) una ciudad o país conocido y te muestra la otra cara de la moneda. El/la protagonista suele descubrir por accidente (o no) ese nuevo mundo que estaba tan cercano y que hasta entonces desconocía. El romance es habitual. Suele estar ligado al género juvenil. Percy Jackson es un buen ejemplo de ello.
  • Alta fantasía o épica. «Otra vez el Señor Oscuro de turno amenaza el mundo?» La fantasía más clásica, esa que tiene elfos y enanos, humanos y orcos en una vastísima tierra de magia donde no hay grises, o eres el héroe y estás de su parte o no eres más que una sabandija al servicio del Señor Oscuro. Sobra decir que El Señor de los Anillos es La alta fantasía por excelencia.
  • Baja fantasía. «El mundo es una mierda» Una alta fantasía rebajada en la que los grises destacan, no siempre hay buenos ni malos absolutos, más bien intereses opuestos. Las razas típicas no siempre existen en esta fantasía y muchas veces se centra en las circunstancias personales de el/la protagonista y aquellos que lo rodean. La saga de Geralt de Rivia ejemplifica bien este subgénero.
  • Fantasía histórica. «Los nazis tienen el Arca Perdida de la Alianza». Introduce elementos mágicos a un periódico histórico, ya sea para contar la versión «real» de los hechos o para mostrar una realidad distinta a la nuestra.
  • Ciencia ficción fantástica. «Naves espaciales y varitas». Mundos en el que la magia juega un papel importante para, normalmente, el funcionamiento de las más altas tecnologías. Solo tú puedes salvar la humanidad pertenece a este género.
  • Realismo mágico. «Si la escoba se pone a barrer sola es normal». Mezcla lo cotidiano con pequeñísimas trazas de magia que todo el mundo toma por normal, el propio narrador trata el asunto con deferencia. Romance y pobreza son los temas típicos. La casa de los espíritus es un buen ejemplo.
  • Fantasía oscura. «El mundo es una mierda y encima al final mueres» Todo es horrible, el mundo, la gente y tu vida. Si los dioses existen se ríen en tu cara y después te patean el culo. La locura, la muerte, el miedo y cualquier cosa maligna que se te ocurra es el pan de cada día. Lo vas a pasar mal. La llamada de Cthulhu, y en general, las novelas de H. P. Lovecraft ejemplifican bien la esencia de la fantasía oscura.
  • Fantasía heroica. «Héroes musculosos de relucientes pectorales y una exasperante falta de ropa con cuernos de guerra» Cercana a la Alta Fantasía pero con héroes algo más cínicos y con una conducta que puede rozar más el egocentrismo. El viaje del héroe es ley, y el rollo pulp le va de mil maravillas. Conan el bárbaro es EL ejemplo.
  • Grimdark. «¿Es aquí donde se viene a morir?» Corrupción en el poder, traición, sangre y sexo. Constante incertidumbre por el destino de los personajes, no sabes nunca quien será el siguiente en caer. Una Baja Fantasía que marcha a pasos agigantados hacía un mundo en caos. Canción de Hielo y Fuego es bastante grimdark, si bien comparte el subgénero con baja fantasía.
  • Steampunk. «¿Que pasaría si la sociedad victoriana hubiera seguido evolucionando a través del motor a vapor?» Técnicamente no tiene porque tener magia como la conocemos pero indudablemente se trata de un género de fantasía. Podría ser fantasía histórica… pero el steampunk ya está demasiado afianzado como para negar que se trata de un género por si solo. Máquinas mortales es un buen ejemplo de ello.
  • Fantasía cómica. «Emplear el sarcasmo con según qué gente es como atacar un castillo con merengues». El humor y lo absurdo están a la orden del día para criticar aspectos serios abordándolos desde un punto de vista distinto. La saga de Mundodisco es un ejemplo clave. A destacar por ejemplo Dioses Menores.

Como habrás visto, existen libros que comparten subgéneros. Un libro puede ser fantasía cómica y épica a la vez si trata a los personajes como clichés con piernas. De la misma forma, la línea que separa la baja fantasía y el grimdark a veces puede resultar difusa.

Con esto termino la entrada. Probablemente existan más géneros, subgéneros dentro de subgéneros, pero a grandes rasgos estos son los más importantes.

¡Nos vemos!

Sobre el autor

Adrià Machín

Soy un escritor en ciernes con ganas de compartir mis experiencias. Me gusta escribir fantasía y ciencia ficción.

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