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Las 3 esferas del diálogo de Robert Mckee

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He estado dando la turra con el diálogo durante dos meses, pero juro que esta es la última entrada sobre Robert Mckee en una temporada bien larga. Ya he dejado por escrito todo lo que me interesaba resumir de su obra, “El diálogo: El arte de hablar en la página, la escena y la pantalla” así que empecemos sin muchos más preámbulos. Si quieres saber más sobre como escribir diálogos para tu novela o te interesa conocer más sobre los fundamentos del diálogo a tu disposición están dos maravillosas entradas que te esperan con los brazos abiertos. Ahora centrémonos en lo que importa: Las 3 esferas del diálogo de Robert Mckee, un concepto no muy extenso en comparación a otras ocasiones, pero sí interesante de estudiar.

El bueno de Mckee nos dice que, al empezar a confeccionar un diálogo, puede ser útil imaginar un diseño de los personajes como tres esferas concéntricas (véase el increíble diseño que cuelga debajo del título). Estos tres niveles llenan el diálogo con contenido, pensamiento y sentimiento al mismo tiempo que da forma a la expresión con gestos y palabras. Teniendo esto en cuenta evitaremos los diálogos planos y sin ningún contenido real, algo que ya he argumentado cientos de veces que, como norma general, mata a cualquier obra. Se supone que el diálogo ha de contener un mensaje. Incluso cuando los personajes están «ronroneando» y la conversación aparenta no llegar a ningún lado, el objetivo de su existencia debería ser el de brindar información al lector de alguna forma. Estas esferas nos ayudarán a crear personajes mucho más creíbles.

LO QUE SE DICE

En el nivel más superficial, el anillo exterior, encontramos aquello que se dice y cuyo significado es más o menos sólido. Son frases que expresan lo que contienen las diga quien las diga y sea cuando sea. Son frases cuyo objetivo es brindar información plana sin ningún sentimiento encerrado en ello.

Sin embargo, y esto es interesante, no es lo mismo «hoy es miércoles» que «hoy es miércoles». Las mismas palabras pronunciadas por dos personajes distintos en situaciones distintas no tendrán casi nunca el mismo significado. Cada personaje tiene su propio vocabulario, sintaxis, gramática y tono. La manera que tiene de expresarse un personaje su educación y su ingenio, su actitud en la vida… en resumen, expresan su personalidad más directa.

LO QUE NO SE DICE

En el segundo nivel encontramos aquello que se entiende sin ser dicho. Las personas muchas veces tenemos pensamientos y sentimientos que forman pare nuestra y retenemos voluntariamente. Aquello que no se dice, sin embargo, puede ser capturado por el lector gracias al subtexto. Hoy es miércoles es una frase totalmente plana, pero si sabemos que el jueves es la fecha límite para subvertir un acontecimiento o algo parecido entenderemos que, quizás, el personaje está confirmado un hecho y es pesimista. O quizás todo lo contrario. Quizás espera el jueves con esperanza y solo está recordando ese hecho.

LO QUE NO SE PUEDE DECIR

En el tercer nivel encontramos la verdadera naturaleza de un personaje, aquella que solo se expresa cuando, bajo presión, actúa para cumplir un deseo que cambiará su vida. Este núcleo nos revela quien es en realidad el personaje, y solo en momentos muy concretos, este dejará caer sus otras dos fachadas y revelará su auténtico yo. Muchas veces esta profunda revelación se suele dar en forma de hechos y no palabras, puesto que los hechos suelen impactar muchísimo más el lector y suelen ser más visuales.

Por desgracia, en el texto escrito conseguir este efecto de transparencia es algo más complicado. En la pantalla podemos ver un lenguaje corporal que apoya el diálogo. Un buen diálogo crea una transparencia que permite al lector ver a través del texto que se dice, leer la mente desde la esfera superior y entender el núcleo que yace debajo. En resumen, el diálogo expresa aquello que se puede decir a la vez que arroja luz sobre aquello que no se puede decir, eso que se refleja como acciones.


Y eso es todo. Una entrada cortita, pero este mes he estado liado. ¿Conoces otras formas de establecer diálogos interesantes? Personalmente creo que hay estilos en los que esta fórmula no puede aplicarse al 100%, como por ejemplo el humor, pero en textos más formales, tener en cuenta las tres esferas a la hora de escribir diálogo puede ser interesante.

¡Nos vemos!

Sobre el autor

Adrià Machín

Soy un escritor en ciernes con ganas de compartir mis experiencias. Me gusta escribir fantasía y ciencia ficción.

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